
Matías, cogías mal. O mejor: Matías Belloti, pampeano, DNI 25.332.579, cogías mal. Aprendé a chuparla ante todo. Quiero decir: bajá tres cambios primero. Eso de peli porno acelerado de lenguita a velocidad ventilador, no va. Despacio, Mati, despacio. Besame la coni como a una boca. Y las caricias tienen que ser
hacia ahí. Por los muslos hacia ahí, desde las tetas y por la panza, hacia ahí. Como llevando la energía hacía ahí. No me gustaba lo que me hacías, basicamente. Me empujabas con la lengua, me apretabas como si intentaras doblar metal con la lengua. Tiene que ser como una boca, Mati, una boca. Y con fruición. Buscalo en el diccionario. Fruición. Al principio esa cosa como de hijo de agrónomo que tenías, ese cinturón con guarda pampa, esos náuticos y tus camisas cuadriculadas, tu cuenta ganado recién abandonado por vergüenza de pasar por provinciano, tu cosa de chico bien pero de pueblo chico, tu andar así de hombrón, de pesadote, me calentaba mucho. Tu cosa campechana, tus manazas. Nunca pensé que un chico de Santa Rosa iba a ser así de acelerado. Sosegate, Mati, sosegate. Una vez mi profesor de natación me dijo "Vos no sentís nada cuando nadás. Sentila al agua". Y así empecé a nadar como de nuevo, a empujar el agua con la mano, el agua como aire denso para volar. Mati, espero que leas esto. No me dejaste explicarte nada. Tampoco me dieron muchas ganas. Pero a veces te extraño. Y no te pienso pedir perdón.